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La Coctelera

AL OTRO LADO DE LA LINEA

16 Marzo 2006

Telemárketing: barato para la gran empresa, muy caro para los trabajadores

En la última encuesta del sector de telemárketing realizada en centros de trabajo de siete comunidades autónomas, abarcando mas de 20.000 personas, hemos comprobado que existe una determinación absoluta por parte de los trabajadores de recuperar sus derechos más elementales en cuanto a estabilidad, calidad y condiciones económicas dignas: un 80% de los trabajadores está dispuesto a hacer huelgas de 24 horas y un 50% a secundar una huelga indefinida.

Estos datos reflejan algo que ni la patronal ni las permisivas administraciones que se han sucedido desde que el sector existe, han querido o han podido vislumbrar: este "chiringuito" tal y como lo conocemos, está acabado. Tal vez los empresarios deberían pensar en ello...

Cuando el telemárketing llegó a este país, se trataba de vender este tipo de trabajo a los propios empleados como algo muy temporal y sin demasiado futuro, era "ideal para estudiantes y amas de casa" que pudieran compaginar sus tareas anteriores con esta ocupación y, por supuesto, en cualquier momento podían ser despedidos. No se complicaban mucho, ya que no había presión sindical ni social y a nadie parecía interesarle demasiado permanecer en el puesto de trabajo o adquirir derechos, así que ¡apañate como puedas y ya encontrarás un curro similar para ir tirando otro mes!

Poco a poco estas empresas extendieron sus redes por todas partes. Recuerdo mi sorpresa cuando, tras haber dejado en la bolsa de trabajo del ayuntamiento un currículum donde figuraban estudios de imagen y sonido -con la clara intención de buscar un empleo adecuado a mi formación-, una de estas empresas que tuvo acceso al mismo (¿cómo, por qué?), me llamó para trabajar en este campo en el que no tenía experiencia ni interés alguno. Como el mío hubo otros muchos casos y como no había otra cosa...Era extraño comprobar como, aunque la empresa que te pagaba era "desconocida" y uno no sabía si era grande o pequeña, tu trabajo se desarrollaba para una muy grande y muy conocida: encendías la tele y ahí estaban ellos con un anuncio en el que sonaba una canción de "el Chaval de la peca"(curiosamente era un canto a la libertad) o de quien estuviera de moda.
Estas empresas, según fuimos averiguando poco a poco, eran las dueñas total o parcialmente de las de telemárketing para las que trabajábamos. Este dato, totalmente desconocido para el consumidor, escondía despidos y conductas reprobables.

Con el tiempo se trató de meter ese apaño laboral en un convenio. Claro, no entraba ni a rosca. Además, la gente empezó a darse cuenta de que no había trabajo en las empresas "normales"; los puestos administrativos, secretariados, oficinistas... ¿dónde estaban? Curiosamente, en las ofertas de empleo del periódico siempre solicitaban nosecuantos agentes de atención telefónica.

En ese momento ya teníamos nuestra representación sindical, que en su mayoría se dedicaba a intentar que el telemárketing fuera un sector en sí mismo, como sucedía en los países desde los que venía y en los que se había consolidado como el típico trabajo precario.

Al final se fue entrando por el aro y la patronal consiguió legalizar lo ilegalizable, los sindicatos mayoritarios se dejaron engañar y nos metieron en este convenio-submundo de puntos ambiguos, condiciones pésimas y posibles cesiones ilegales. Así van dos convenios...

Por supuesto ahora estamos bajo la constante amenaza de la deslocalización; que si originamos (los trabajadores) demasiados costes, que si otras empresas ya lo han hecho, que si es la tendencia del mercado... Y no hay duda de que lo es.

Mucho más cerca que el terrorismo globalizador de las habituales multinacionales de comida basura o zapatillas que explotan mano de obra en "paraísos" asiáticos, estamos nosotros para padecer las consecuencias de su codicia ilimitada.

Si otro país u otra empresa les ahorra costes, se van a ir, por supuesto. Como vienen haciendo desde siempre; así que tenemos que callar y aguantar el "bache". Siempre hay un bache, este sector tenía que haber desaparecido hace años...

Por desgracia para ellos, en este viaje triunfal de la deslocalización, a veces surgen "inconvenientes". Así, los trabajadores argentinos, no parece que estén muy dispuestos a ganar 120 ¤ al mes (cuando lo necesario para vivir dignamente según su propio gobierno son 300), puesto que han ocupado la sede de Atento (filial de Telefónica) en Buenos Aires cuando les han intentado imponer unas condiciones infrahumanas.

Y existe, no sólo en Argentina sino también en otros países de habla hispana, una tradición de lucha muy fuerte, lo que hace suponer que están dispuestos a dar mucha guerra. Y nosotros, también.

Detras de sus cifras, hay personas como estas
• Teresa Cruz, 64 años.
Teleoperadora especialista. Hace cuatro años que trabaja para una financiera (Banco Sygma).
Este es su tercer contrato consecutivo en la misma empresa, nunca ha trabajado más de 20 horas semanales. En su trabajo anterior en una compañía de seguros, donde estuvo contratada durante diez años, percibía 18 pagas y otra de beneficios. Se jubila en Noviembre.

Maria Niciu, 40 años.
Teleoperadora especialista con contrato de obra y servicio. Lleva un año y tres meses en la actual empresa, en la que ha trabajado para Tpi, Metro y Banco Sygma (en la actualidad). Su jornada laboral es de 30 horas semanales. Habla tres idiomas y en su país (Rumania) trabajó de traductora y fue funcionaria.

José Luis Hernández, 37 años.
Gestor telefónico con contrato de obra y servicio. Tres años en el sector, cuatro contratos consecutivos en la misma empresa prestando servicios a Trasmediterránea. Es músico profesional y ha formado parte desde 1985 de varios grupos, entre otros: Sex Museum, Freedom y, recientemente, Marlango.

María Angeles Caballero, 28 años.
Teleoperadora especialista. Comenzó a trabajar en la empresa en el año 2000, y desde entonces ha pasado por varias campañas. En la actualidad trabaja para Banco Sygma con un contrato de 30 horas semanales. Anteriormente trabajó como monitora de tiempo libre y percibía un sueldo superior al doble de su actual salario. Estudió Magisterio y compagina su empleo con la preparación de oposiciones a profesora.

Roberto Boto, 23 años.
Teleoperador especialista con contrato de obra y servicio. Lleva en la empresa un año y tres meses. Su contrato es de 18 horas a la semana y trabaja para el Banco Sygma. Antes de llegar aquí, era teleoperador en Atento y previamente trabajó, durante cerca de dos años, en la empresa de trabajo temporal Adecco para diversas empresas (entre ellas Alcampo o Zeppelin TV). También estuvo contratado por El Corte Inglés. Es estudiante de Ciencias Económicas.

Katy Fernández, 23 años.
Gestora telefónica. Entró en la empresa hace tres años y trabaja desde el principio para Trasmediterránea. Tenía experiencia en el telemárketing, como empleada de Bancotel y también ha pasado por una empresa de trabajo temporal (Ranstad).

• Julio Sanz, 27 años.
Teleoperador especialista. Trabaja desde hace dos años y medio en el centro especial de empleo creado por una gran empresa de telemárketing y presta sus servicios a Banco Sygma. Con anterioridad ha trabajado, también en este sector, en Iberbanda (subvencionada de la Administración), Digitex (que realizaba servicios para Telefónica).

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El Operador

El Operador dijo

Operadores de 061:

Abogados, psicólogos, estudiantes de aeuronáutica, estudiantes de enfermería, trabajadores sociales, sociólogos....de 20 a 40 y tantos años.

Curriculum: buena gente con poca suerte.

20 Marzo 2006 | 08:15 AM

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